LOS ACUERDOS QUE ESTA SEMANA SERÁN RATIFICADOS EN UN REAL DECRETO SON LA CONSECUENCIA DE LAS NEGOCIACIONES QUE SE HAN VENIDO PRODUCIENDO EN ESTOS ÚLTIMOS MESES ENTRE LAS ORGANIZACIONES DE AUTÓNOMOS MÁS REPRESENTATIVAS Y EL MINISTERIO DE EMPLEO

Este año que toca a su fin, ha estado plagado de sobresaltos para los autónomos de nuestro país, la entrada en vigor de la Ley de medidas urgentes del trabajo autónomo y las modificaciones de las reformas realizadas en materia fiscal y tributaria, han sido un continuo quebradero de cabeza para los trabajadores por cuenta propia.

Si bien es cierto que se han producido pequeños avances en materia de protección social y de bonificaciones al emprendedor, ha quedado sobradamente demostrado que la normativa que vio la luz en el pasado mes de enero era obviamente mejorable.

Las organizaciones hemos demostrado sobradamente la madurez y el talante negociador, hemos sido capaz de anteponer el interés común a nuestros intereses organizativos y además entre todos hemos convencido al Gobierno de la Nación para que restaure gran parte de las deudas que la sociedad española tenía contraída con nuestro colectivo.

La universalidad del accidente de trabajo, el cese de actividad, el derecho a recibir una formación adaptada a las necesidades de cada sector y sobre todo la bonificación del pago de la cuota del autónomo cuando este está de IT por contingencias comunes son un buen ejemplo de los avances que se han producido en materia de protección social, sin duda reivindicaciones históricas que nos acercan cada vez más a la igualdad entre los distintos regímenes de nuestro sistema.

Además, y por primera vez, hemos sido los autónomos los que hemos participado en las decisiones que nos serán de repercusión a lo largo de este próximo año, se ha puesto en valor la mesa de diálogo permanente con las organizaciones representativas de trabajo autónomo y es en el seno de esta, donde se han negociado los asuntos de interés de nuestro colectivo.

La senda de la transformación del sistema del RETA no puede detenerse en el 2019, y la cotización por ingresos reales tendrá que ser una realidad a lo largo de este próximo año.

Romper la injusticia contributiva en la que se ha convertido nuestro sistema debe ser el acicate para establecer las nuevas reglas del juego. La sobrecotización de miles de autónomos “mileuristas” tendrá que ser sustituida por una mayor cotización de casi un millón de autónomos con rentas medias y altas que tendrán que hacer un mayor esfuerzo contributivo al sistema público.

Además, tendremos que encarar los cambios para minorar las grandes desigualdades tributarias y fiscales que se vienen perpetuando en los últimos años. Las deducciones a las que tienen derecho las sociedades y los que tributan por este impuesto en comparación a las que tienen acceso los autónomos que liquidan sus impuestos a través del IRPF han puesto de manifiesto la desventaja competitiva que sufre nuestro colectivo. En palabras de Eduardo Abad, presidente de UPTA “Es inadmisible que los autónomos continuemos siendo los grandes recaudadores del IVA mientras otros aplican las deducciones de facturas sin abonar a sus proveedores, los autónomos no podemos seguir financiando a la gran empresa”.

Otro asunto para el 2019 es la modificación de la Ley de segunda oportunidad y de la Ley de Morosidad que tienen que ser modificadas de forma urgente, así como la puesta en marcha de una verdadera Ley de emprendedores que apueste por el emprendimiento juvenil con garantías y que no faculte el fraude en la contratación de trabajadores por cuenta ajena a través de la figura del falso autónomo.

Tenemos que consolidar el mercado de trabajo por cuenta propia y hacerlo sostenible y debemos apostar por la vertebración del autoempleo en el ámbito rural, es urgente rediseñar la política de extranjería y fomentar una integración activa a través del empleo autónomo de calidad.

Estos son los grandes retos en materia de empleo autónomo para este próximo año, ante los grandes desafíos que se avecinan debemos continuar por la senda iniciada, tenemos que redoblar los esfuerzos por sumar y escapar de los populismos que nos pueden llevar a una desestructuración social y económica, sólo así conseguiremos la verdadera consolidación del empleo por cuenta propia.