Las citas electorales celebradas en los días 28 de Abril y 26 de Mayo de 2019 representan una de las mayores concentraciones de cambios políticos en nuestra historia reciente, ya que se ha procedido a renovar tanto la representación en el Congreso y el Senado, como en todos los municipios españoles, en diez Comunidades o Ciudades Autónomas y también la elección de los representantes españoles en el Parlamento Europeo.

En las próximas semanas este proceso electoral culminará con la formación de los diversos Gobiernos y entre ellos los de la Administración General del Estado y algo más tarde la nueva composición de la Comisión Europea.

La primera conclusión es la de que, a pesar de que se trata del proceso electoral con más presencia hasta ahora de formaciones políticas con mayor o menor representación, sin embargo el resultado en casi todos los ámbitos podría posibilitar la pronta formación de Gobiernos. De alguna forma la multiplicación de ofertas electorales precisamente ha recuperado en parte el anterior bipartidismo, aunque de forma muy imperfecta y variada, por lo que inevitablemente los nuevos gobernantes deberán mantener una política de pactos y alianzas para poder dar estabilidad a sus gobiernos y programas.

La victoria del Partido Socialista, tanto en las Generales, como en municipales y europeas, así como su fuerte implantación en la gran mayoría de las CCAA, parece anunciar que no debe retrasarse mucho la proclamación de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, bien con la mayoría de 175 conseguida en el nombramiento de la Presidenta de las Cortes, en segunda votación, o bien en primera con la abstención al menos de Ciudadanos, abstención que le permitiría justificar el apoyo al PP en algunas Comunidades, aunque sus votos coincidan con los de Vox.

Los nubarrones que se otean en la economía mundial, y que siempre producen un efecto mayor en economías débiles y poco industrializadas como la de España, no dejan espacio temporal para tomar decisiones ambiciosas que deben mejorar la situación de la estructura empresarial y fomentar la creación de empleo. Los problemas añadidos específicamente españoles, como los primeros síntomas de burbuja de precios inmobiliarios, la despoblación rural y sus consecuencias en el medio ambiente, así como el temido empeoramiento del déficit comercial y la mala salud financiera de nuestro sistema de pensiones, así lo aconsejan.

El PSOE, con sus socios nacionales y locales, en estos años tiene que abordar algunos de los problemas estructurales más urgentes. Cuatro son los que desde UPTA se proponen para mejorar la situación el trabajo autónomo: la aprobación de un Plan Especial 2020-2030 para el autoempleo y su mantenimiento en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un plan de relevo generacional empresarial, un programa urgente para la modernización del tejido económico en el ámbito rural que no sea estrictamente agrario, y la reforma del sistema de protección social, comenzando con la del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social, así como una nueva normativa armonizadora de las políticas de apoyo al autoempleo y cobertura en situación de desempleo o cese de actividad.

La presencia del mismo Partido Político en el Gobierno de al menos siete CCAA, que podrían ser más, y la fuerte presencia municipal es un momento idóneo, puesto que coincide con la posibilidad abierta a los Ayuntamientos para que puedan dedicar parte de sus rendimientos sobrantes a nuevas inversiones productivas, que posibilita crear la mejor de las condiciones para abordar en estos años los Planes propuestos, que suponen la verdadera reforma que el país necesita.

Por otra parte el trabajo autónomo deberá estar presente en tres grandes retos que afronta el nuevo Gobierno: El Pacto de Toledo, que deberá impulsar un nuevo marco de seguridad social consensuado y con perspectiva de largo plazo, la puesta en marcha de los debates para redactar el nuevo Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI, que supere en positivo la Reforma Laboral actualmente en vigor, y una profunda transformación del sistema energético que nos libre de nuestra habitual dependencia y que ofrezca energía a las empresas en mejores condiciones de calidad y precio.

Para redondear esta acción política el escenario europeo puede ser más positivo en estos años. El PSOE, no sólo ha ganado las elecciones europeas en España, es el principal grupo nacional de carácter socialista en Europa y sin duda lidera la acción de este Grupo Político Europeo. A diferencia de algunas versiones que ven mayor peligro en la caída del número de parlamentarios populares y socialistas, la verdad es que la interrelación de cuatro grupos, como son los liberales y verdes, además de los indicados, pueden producir una columna vertebral que estabilice la Unión. La oferta de pacto liberal-socialdemocráta, que podrá extenderse en determinados ámbitos y materias con populares y verdes, puede hacer mucho más eficaz la gestión en Europa y fortalecer sus instituciones.

En todo caso España debe recuperar su protagonismo europeo. La Comisión tiene que ser parte fundamental en los Planes y Programas propuestos, pero debe abandonar ya la inacción a la que le han llevado los nacionalismos reaccionarios que, quieran o no, son minoría en Europa. Superar esta situación es trascendente para abordar la crisis del Brexit y cerrarlo definitivamente en Octubre, recuperar liderazgo estratégico mundial para cambiar las reglas del juego que quieren imponer los aires conservadores que provienen de los Estados Unidos y acallar las voces que desde algunos ámbitos territoriales, ante la pasividad institucional, sólo trabajan  para desmembrar los objetivos conseguidos.

Pero todo ello será posible si se acaba con el partidismo sectario y cortoplacista que se instaló en la política española en estos años. Los partidos tradicionales no digirieron bien la ruptura del bipartidismo y las nuevas formaciones no han llegado a saber ofrecer un nuevo escenario a la sociedad superadora de los viejos anquilosamientos.

Estas legislaturas que comienzan no pueden ser ni la de “todos contra todos” ni la de “todos contra uno”. Es necesario por todas las partes recuperar la capacidad de diálogo y de acuerdo, la sociedad así lo necesita, autónomos, empresas y trabajadores así lo exigen.